Cambio de hora: Consejos para personas neurodivergentes y quienes les cueste adaptarse
Este 6 de septiembre comienza el horario de verano en Chile. Conoce cómo este cambio puede afectar particularmente a las personas neurodivergentes y cómo poder sobrellevarlo.
Este sábado 6 de septiembre de 2025 Chile tendrá un nuevo cambio de hora para pasar al horario de verano. Esa noche, deberás adelantar tu reloj en 60 minutos: cuando sean las 23:59 horas, volverán a ser las 01:00.
Aunque ajustar el reloj parece simple, para personas neurodivergentes, como quienes viven en el espectro autista (TEA) o TDAH, puede representar un gran desafío.
En este artículo conocerás cómo impacta el cambio horario y qué puedes hacer para minimizar sus efectos en la rutina diaria.
¿Por qué se cambia la hora este 6 de septiembre en Chile?
El 6 de septiembre, en Chile los relojes se adelantarán una hora como parte del horario de verano.
La principal razón es que en esta época del año los días son más largos y anochece más tarde. Si mantuviéramos el horario de invierno, se desaprovecharía gran parte de la luz natural de la tarde, reduciendo las horas de claridad disponibles para la vida social, la seguridad y las actividades cotidianas.
Al adelantar los relojes, logramos que la luz natural esté presente más tiempo en la tarde, lo que hace más seguro y agradable volver a casa después del trabajo o los estudios, y también favorece el uso de espacios públicos y actividades al aire libre.
¿Están pidiendo suspender el cambio de hora?
Ya en abril varios especialistas habían advertido sobre los efectos negativos del cambio de hora. Ahora, de cara al ajuste de septiembre, el Instituto Chileno de Políticas Públicas (ICPP) reiteró su llamado al Gobierno para suspender la medida.
El argumento central: los cambios afectan los ritmos circadianos y pueden intensificar problemas de sueño, estrés y salud mental, especialmente en personas neurodivergentes y otros grupos vulnerables.
¿Por qué el cambio de hora afecta a las personas neurodivergentes?
El cambio de hora no es solo una cuestión de mover las manecillas del reloj; es un ajuste que altera los ritmos circadianos, que son los ciclos naturales de sueño y vigilia que regulan nuestras funciones biológicas.
Para personas autistas, con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) y otras neurodivergencias (que en muchos casos dependen de rutinas estrictas y predecibles) cualquier cambio en estos ciclos puede ser especialmente desafiante.
Impacto en la rutina diaria
Las personas neurodivergentes suelen encontrar confort en la consistencia. Un cambio en el horario puede desestabilizar sus rutinas diarias, desde la hora de despertarse hasta la hora de las comidas y el sueño. Esto no solo puede causar estrés y ansiedad, sino que también puede manifestarse en cambios de comportamiento, como mayor irritabilidad, dificultad para concentrarse y regresión en ciertas habilidades.
Alteración del sueño
El sueño es uno de los aspectos más afectados por el cambio de hora. Para las personas neurodivergentes, que ya pueden experimentar dificultades para dormir, este ajuste puede empeorar el problema. La dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos y el cansancio durante el día son síntomas comunes que pueden intensificarse.
Alteración sensorial
Muchas personas neurodivergentes, como las personas con autismo, tienen una sensibilidad sensorial elevada, lo que significa que pueden ser más susceptibles a cambios en el entorno, incluidos los cambios de luz y temperatura que suelen acompañar el cambio de horario. Estos factores pueden contribuir a un aumento de la incomodidad y la sobreestimulación sensorial.
Consejos prácticos para manejar el cambio de hora
Aunque existe un debate sobre su continuidad, mientras el cambio de hora se mantenga conviene prepararse con algunas estrategias que pueden ayudar a las personas neurodivergentes a sobrellevar esta transición con mayor facilidad.
1. Anticiparse al Cambio
Durante la semana previa, ajusta la rutina gradualmente adelantando en 10 a 15 minutos la hora de dormir, de las comidas y de otras actividades. Así, la transición será menos brusca.
2. Entender el porqué del cambio de hora
Es fundamental que la persona entienda por qué se realiza el cambio de hora. Explicar de manera clara y sencilla que el ajuste busca aprovechar mejor la luz natural en las tardes ayuda a que la persona neurodivergente comprenda que no es un cambio arbitrario. Darle sentido al cambio lo vuelve más manejable.
3. Mantener rutinas estables
A pesar de la modificación horaria, procura conservar el mismo orden de actividades por la mañana o antes de dormir. La predictibilidad ofrece seguridad y control.
4. Mantener un entorno confortable
Reduce estímulos que puedan aumentar la incomodidad. Usa cortinas oscuras para mejorar el descanso, regula la iluminación artificial de la casa y evita dinámicas caóticas en la mañana o la noche.
5. Comunicación abierta y flexibilidad
Hablar sobre la dificultad que implica este ajuste ayuda a disminuir la presión. La clave está en validar que el proceso puede ser desafiante para todos y aceptar que cada persona se adapte a su propio ritmo.
6. Monitorear y ajustar
Tras el cambio de hora, observa cómo la persona se está adaptando. Si aparecen señales de estrés o desregulación, ajusta la rutina o busca apoyo de profesionales como terapeutas ocupacionales o especialistas en sueño.
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